Lesiones deportivas y recuperación en niños y adolescentes

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Lesiones deportivas y recuperación en niños y adolescentes

En los últimos años se ha apreciado un gran incremento en la participación de niños y adolescentes en las actividades deportivas. Se hace énfasis en el estado de forma y el grado de habilidad de nuestros jóvenes atletas, pero se descuida con frecuencia la importancia de una buena recuperación ante lesiones de importancia. Muchos de los deportistas jóvenes, practican una sola especialidad, alejándose de otras disciplinas complementarias, siendo precisamente el entrenamiento con gestos repetitivos lo que genera un mayor número de lesiones.
Los atletas jóvenes, al igual que los adultos, están sujetos a dos tipos de lesiones: las agudas, como resultado de un único impacto y las lesiones por sobrecarga.
Lesiones deportivas
Lesiones deportivas

Lesiones agudas

Se originan por grandes traumatismos, incluyen fracturas, desgarros ligamentosos, distensiones músculo-tendinosas, heridas y contusión de tejido blandos. Su tratamiento está en manos del médico o el técnico sanitario, y el periodo de recuperación y rehabilitación ha de ser tan prolongado como sea preciso. La recuperación no será total hasta que el niño o joven no tenga el mismo nivel de fuerza que el que tenía antes de la lesión.
Los niños tienen una extraordinaria capacidad de recuperación, por lo que no se debe de temer al periodo empleado para llevar a cabo el tratamiento conservador. No se debe pretender que el niño prosiga su entrenamiento antes de estar seguros de la levedad de la lesión o, en su caso, un estado avanzado de recuperación. El reposo y un adecuado tratamiento le remite a su actividad en un tiempo extraordinariamente rápido, siempre que se respeten determinadas medidas higienico-dietéticas. Entre estas normas se encuentra una correcta alimentación y un adecuado descanso.
En general, ante una lesión deportiva aguda, es decir, la que se produce de forma súbita e imprevisible en nuestra presencia (por ejemplo, esguince en el tobillo o rotura de ligamento,) se deberá prestar una atención inmediata, adecuada, positiva y efectiva. Lógicamente va a ser el entrenador o el responsable educativo del grupo quien se encontrará con la primera responsabilidad de actuación. Salvo mejor criterio, y siempre actuando con lógica razonada, se exponen a continuación una serie de consejos prácticos a tener en cuenta.
Actuación práctica ante lesiones cerradas:
  • Retirar inmediatamente al niño del entrenamiento/competición y terreno de juego.
  • Aplicar frío local mediante compresas húmedas frías, bolsas de gel, silicona extraídas de un congelador o bien hielo picado envuelto en una tela o plástico y ello tanto como sea posible. Si no se dispone de estos elementos, al menos introducir la zona afectada en agua fría por espacio de 15-20 minutos. Nunca debemos aplicar calor en esta primera etapa. El frío actúa como analgésico, vasoconstrictor y relajante muscular. El niño superará las fases de dolor, hormigueo y adormecimiento de la zona expuesta al frío. Posteriormente, se retira por espacio de 10-15 minutos y se repite la operación.
  • Elevamos la zona afectada y la mantenemos en reposo absoluto inicialmente. Si se trata de una lesión leve como grave no se produce ningún trastorno añadido por el hecho de no moverla y aplicar frío. Por el contrario, si se trata de una lesión grave, si el niño se mueve puede agravar la situación.
  • Realizar un vendaje no adhesivo y centrípeto de la zona afectada. Indicar la utilización de bastones, cabestrillos, etc.
  • En caso necesario puede administrarse una infusión analgésica, por ejemplo de sauco o corteza de sauce o Harpagofito.
  • En caso de luxaciones, dada la imposibilidad de reducción sin certeza de que no existe una fractura, conviene dejar esta operación en manos de un médico; por lo tanto, éste ha de acudir lo antes posible al lugar del accidente y trasladar al niño al centro médico más cercano.
Actuación práctica ante heridas abiertas:
  • Limpiar y desinfectar adecuadamente con el medio más apropiado de que se disponga. En ausencia de otro medio más efectivo se procederá al lavado abundante de la herida con agua y jabón. A continuación, se aplicará un desinfectante, como puede ser agua oxigenada.
  • La herida puede ser cubierta preferiblemente con gasas cicatrizantes impregnadas en vaselina, o bien empapada de infusión de zahareña o rabo de gato, plantas de enorme poder cicatrizante.
  • Si existe una hemorragia importante, se realiza presión sobre el punto de sangrado con un paño o gasa estéril y un vendaje compresivo y se traslada a un centro médico.
Lesiones por sobrecarga
Lesiones por sobrecarga

Lesiones por sobrecarga

Hasta hace poco este tipo de lesiones estaba restringidas a los adultos, en la actualidad se trata de un cuadro por desgracia, demasiado frecuente. Estas lesiones, son más perjudiciales en niños ya que su organismo no está tan adaptado a grandes esfuerzos y generalmente son debidas a una carencia de responsabilidad de los tutores, padres o entrenadores, obsesionados con la mejora de marcas y descuidando la educación básica y el sentido del deporte, como medio para alcanzar un equilibrio entre la mente y el cuerpo.
La Federación Internacional de Medicina del Deporte ha elaborado unas normas a considerar en el entrenamiento de edades tempranas:
  • Examen médico previo a toda competición deportiva y seguimiento periódico para descartar lesiones por sobrecarga.
  • El entrenador ha de asumir la responsabilidad pedagógica hacia el presente y el futuro de los niños y tener conocimientos biológicos, físicos y sociales relacionados con el desarrollo del niño.
  • La responsabilidad del desarrollo general del niño debe primar sobre las exigencias del entrenamiento y la competición.
  • El entrenamiento para el rendimiento máximo a cualquier precio debe de condenarse rotundamente por razones pedagógicas y médicas.
  • Los niños deben participar en una amplia variedad de competiciones deportivas para garantizar que se encuentren los deportes que mejor se adapten a sus intereses, constitución y capacidad física.
  • Los deportistas prepuberales has de clasificarse según su madurez, tamaño corporal, destreza y sexo, especialmente los deportes de contacto.
  • Las reglas y la duración de los partidos has de ser adecuadas ala edad de los participantes y las sesiones de entrenamiento deben de ser breves y estar bien planificadas.
  • El levantamiento de pesas, no debe recomendarse antes de que se alcance la edad de maduración física en el crecimiento esquelético.
  • Las carreras competitivas de gran fondo no son recomendables para los niños antes de la madurez. Bajo ninguna circunstancia un joven inmaduro debe de intentar correr un maratón.
Todas estas normas, ahora que comienza la nueva etapa escolar y el inicio de las actividades deportivas, deben de tenerlas en cuenta no sólo los educadores, sino también los padres que a veces por el afán de que sus hijos lleguen a lo más alto en el mundo del deporte, olvidan lo fundamental, que sean felices.

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